sábado, 5 de noviembre de 2016

MIRADORES EN MADRID

Miradores y la normativa urbanística del ayuntamiento de Madrid

INTRODUCCIÓN

Los miradores tradicionales tienen una forma de funcionar muy eficiente para el acondicionamiento térmico y acústico de las viviendas que lo poseen; claro está, que si se sabe usar correctamente.
El Plan General de Madrid de 1997, recoge una exención del cómputo de edificabilidad a la construcción volada de miradores que sean completamente acristalados y sin persianas (aspectos meramente estéticos) y sin tener en cuenta sus condiciones funcionales (mejora de la ventilación, climatización y acústica).
Ahora parece que se está siguiendo una tímida tendencia de modificar puntualmente las obsoletas normas urbanísticas para permitir actuaciones de eficiencia energética. En la reciente modificación puntual del ayuntamiento de Madrid, el asunto de los miradores, no se ha considerado...
Para definir el asunto voy a mostrar las tipologías, explicar el funcionamiento de los miradores tradicionales (tanto en invierno como en verano) y valorar el aspecto legal y estético. Por último, muestro en qué se han convertido los "tradicionales miradores" que han amparado y siguen amparando nuestras normas urbanísticas.


miradores y balcones originales


misma reja de miradores metálicos


interior de mirador en Toledo


vista mirador lateral, también en Toledo


Mirador basado en modificación del balcón


la misma reja que los balcones, con doble ventana interior


espacio volado aprovechando la bandeja y barandilla del balcón existente


mirador en  Asturias


mirador asturiano


mirador en la plaza de la catedral de León


dos tipologías de mirador original y adaptado posteriormente

Tipología del mirador madrileño
Procedencia de la edificación con fachadas con balconadas y balcones a los que se incorporará un cuerpo metálico o de madera que vuela sobre la forja del balcón y que se acristala sin modificar las puertas de balconear existentes en el plano de fachada. Se diseñan con un sistema de ventanas practicables tanto en la parte inferior como superior para ventilación y en la parte central para asomarse y controlar la calle.

Elementos constructivos de las fachadas.
Las fachadas tradicionales tienen proporciones verticales de ventanas (derivadas de la condición estructural de muro de fachada), balcones miradores, zócalo diferenciado y aleros de cubierta.


Funcionamiento de un mirador tradicional

Se parte de la premisa de que la orientación óptima es Sur.
Las orientaciones este y oeste dependen del diseño específico preparado para esas orientaciones. (la orientación Oeste depende de la configuración global de la chimenea solar del mirador que genera una subpresión que provoca una entrada de aire fresco desde las fachadas y opuestas con orientación norte o este, que ya están en sombra)
La orientación norte puede tener un colchón de aire en invierno en la configuración de todo cerrado, y, en verano, a última hora de la tarde puede participar de los problemas de la orientación oeste.
En orientación sur

verano de día, tanto la parte superior como la parte inferior del mirador se abren, y la puerta del interior se deja o abierta o cerrada (en función de la posibilidad de ventilación cruzada) cuando se calienta el aire interior del mirador se eleva y sale por la parte superior de la "chimenea solar", dada la subpresión generada se permite la entrada de aire por la parte inferior, más frío 


la noche de verano tiene su mejor funcionamiento con la configuración de todo abierto que permite una corriente en la fachada sur que disipa el calentamiento recibido durante todo el día, creando una corriente ascendente por la fachada, que hace cruzar el aire desde el interior de los patios hacia el interior de las habitaciones.

En verano se produce un sobre calentamiento de la cámara de aire del mirador. Muchos miradores tienen visera que protege del sol del mediodía (71º)
1. Se cierra la entrada inferior y se abre la superior. El calentamiento provoca una subpresión en el mirador. El aire caliente asciende bruscamente y se compensa con aire más frío proveniente del interior de la casa; para lo cual la puerta de balconera habrá de estar cerrada, con la persiana echada y con una entrada de aire inferior para que se alimentar de aire al sistema. Dicho aire proviene de una zona fría (o por lo menos de una fachada que no está al sol, de un patio en sombra –como los llamados pozos de sombra-, de una escalera o de un sótano). Este aire refresca la habitación. Si no hay una conexión con el aire del interior, se tiene que poder abrir la ventana inferior del mirador garantizando que el sol no entre en la habitación con una protección solar de la parte exterior de la parte balconera.
Durante las noches de verano, la parte maciza de la fachadas radian hacia el ambiente; para lo cual sería bueno tener solamente abierta la ventana que estén más alejada de la fachada y fomentar una circulación cruzada del aire entra distintas fachadas.
En su configuración de invierno se distinguen claramente el día de la noche.

día de invierno con la puerta interior abierta los días soleados, el aire calentado en el mirador entra en el espacio interior, convirtiéndose en un elementos de calefacción


noche de invierno con la puerta cerrada, se retiene el frío en el exterior
el calor del interior se retiene amortiguado en el colchón del mirador

Día:
En los días soleados, especialmente, se tienen cerradas todas las ventanas del mirador para permitir el mejor soleamiento del espacio interior y se tiene abierta la puerta balconera para permitir que entre el aire calentado por el sol. El mirador se convierte en un elemento calefactor, que deja pasar el sol y retiene el calor, pues al radicación infrarroja no atraviese el cristal.
Noche:
Las noches de invierno han de separar claramente el espacio interior del exterior; para dicho fin se cierra completamente el mirador y la puerta balconera. El aire del mirador no tiene circulación. Aunque tiene ventilación, es bueno que tengan un canal inferior que recoja el agua de condensación de aire y lo envíe al exterior por medio de una salida con goterón que drene dicho agua condensada.

Problema legal y urbanístico
El artículo 6.6.19 d) de las normas del PGOU de Madrid se define estéticamente el mirador y en el Artículo 6.5.2. h) se define la exención en el cómputo de edificabilidad.
Permite la construcción de miradores, e incluso lo fomenta descontando su superficie construida de la edificabilidad del edificio.
A los promotores les ha venido interesando solicitar en sus encargos que se pongan miradores, pues, aún siendo más caros de construir, les dan unos metros de superficie construida no computable urbanísticamente.
Esto genera un grave error por no haber definido las condiciones técnicas y constructivas de los miradores y su capacidad de control del ambiente de la vivienda.
Al municipio y a la sociedad de perjudica, pues se han generado acristalamiento mal aislados con grandes superficies de puentes térmicos que dan un bajo confort ambiental y un gran gasto de calefacción.
El aspecto ambiental que se pretende fomentar en la normativa no se consigue (dado que la falta palmaria de confort de dichos miradores y de los dormitorios y salones a los que da servicio) por la adición de todo tipo de artilugios que esconden el error de su mal uso: persianas al exterior, toldos volados, unidades de aire acondicionado, etc. Todos ellos volados y revolados sobre el "máximo vuelo permitido por la normativa".

todos sobre el mirador


toldos, persianas y aire acondicionado

El espacio de los miradores se han unido al salón o a la habitación de una vivienda sin puerta intermedia que ayude a su regulación. Tampoco se han considerado la necesidad de que tengan ventanas practicables en la parte superior e inferior. Además, para colmo, al estar unidos al espacio vívidero, se calefactan igual que la habitación. Para rizar el rizo, acercándolo al esperpento, se les ha puesto una unidad de aire acondicionado.

Aspectos estéticos
Materiales de aluminio y no de madera, colocación de persianas que protegen del soleamiento y del excesivo frío de las noches del invierno.
Las carpinterías metálicas que se han venido usando crean grandes superficies de puentes térmicos, y, dado su alto grado de transmisiones térmicas van a ser focos de humedad en invierno, con las consiguientes patologías que puede generar.
Por otro lado estas persianas, que, la propia normativa urbanística prohíbe y que de hecho muchos responsables urbanísticos de las juntas municipales hacen la vista gorda cuando se las encuentran colocadas, pues entienden que son un mal menor que atenúa un poco los errores de la colocación inconsciente e indiscriminada de los miradores.
Por último habría que considerar la orientación:
La orientación óptima de los miradores es a sur.
Al este, los miradores funcionan bien por la mañana sobretodo en invierno. En verano por la mañana tendrían que comportarse como la orientación sur y por la tarde, cuando ya no reciben soleamiento, habría que protegerlo de la radiación de la fachada, y según este se va enfriando, abriendo las ventanas centrales para permitir el paso del aire fresco que atraviese a vivienda y vaya a compensar la fachada opuesta a oeste que empieza a funcionar como una chimenea solar.
Orientación oeste
Pueden tener un buen rendimiento en las tardes de invierno cuando reciben los últimos rayos de luz de la tarde.
En invierno sus configuraciones básica es estar siempre cerradas, abriendo y cerrando la puerta balconera según recibe o no la luz solar, para permitir entrar el aire caliente en la habitación.
En verano, si hay ventilación cruzada se puede aprovechar el efecto de chimenea solar con aberturas cerradas con persiana.
Si no se puede aprovechar la ventilación cruzada, tendrían que tener abierta la ventilación superior y la inferior, así como habilitar algún sistema de protección solar a los cristales.
En la configuración norte, no tiene mucho sentido, aunque habría que tenerse cuidado en las tardes de verano, usándose en una configuración parecida a las de la orientación oeste.
Conclusión:
Configuración idónea
Los miradores tienen que tener tres tipos de ventana: superior, inferior y centrales. Las superiores son para salida del aire caliente, las centrales para comunicarse con el exterior y la inferior es para permitir la entrada de aire más fresco que el que sale por la ventana superior que ya se ha calentado por la radiación solar.
También tiene que tener un canal inferior de drenaje para recoger el agua condensada en las noches de invierno y en tiempos húmedos.
También ha de existir la puerta balconera con posibilidad de que tenga aberturas inferiores y superiores y protección de soleamiento (cuarterones o persianas)  que se cierran por las noches. La abertura superior para los días de invierno y la inferior para los días de verano.
En la configuración oeste sería buena una protección solar exterior o la posibilidad de colocar plantas que protejan de la excesiva radiación en las tardes de verano.
Al ayuntamiento se le pide la urgente modificación de estar normas y a consideración de subvenciones a aquellas viviendas a comunidades de propietarios que pongan una puerta balconera o hagan un proyecto de modificación de los miradores balconeros para adecuarlos a una mayor eficiencia energética.
A los propietarios se les pide que realicen obra para poner una puerta balconera intermedia entre la habitación y el espacio del mirador, para mejorar el comportamiento energético. Además tienen que habilitarse aberturas superiores e inferiores para permitir la ventilación. Las persianas existentes no perjudican al comportamiento térmico del mirador. Adicionalmente la separación del espacio interior y exterior crea una mejora acústica del espacio interior.

De aquello en lo que se han convertido nuestros edificios con miradores.

miradores con toldos para protegerlos de exceso de soleamiento


miradores con toldos, unidades de aire acondicionado y persianas

miradores incorporados al espacio interior con persiana, como no es suficiente con toldos
miradores con un poco de todo

Javier Blanco Aristín  


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